Ve

ve
Ve

Ve
Ve con el.
Ve a estrujar tu piel entre sus manos, a liberar tu lujuria y tus deseos lascivos sin reparo; sin prisa y sin decoro.
Regálale el sabor de tu piel y de tu carne. Sacia su paladar con tus secreciones y tu sustancia; con locura y gemidos; sin importarte el tono ni el volumen.
Libérate!
Ve
Ve con el.
Ve y llénate de todo aquello que codicia devorar el fuego de tus cavidades; sin amparo, sin peros, sin objeciones. Debora a tu antojo todo lo que pueda darte y deja que señoree tus curvas, tus giros y tu materia. Regálate.
Ve
Ve con el.
Ve y sáciate.
Complace tu cuerpo.
Cuando regreses te enseñaré a deleitar tu alma.
Ahora ve.

El Pensador de la Habana

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