Las bodas se han vuelto tecnológicas.

La tecnología se ha aliado a nuestras vidas para convertirse por momentos en aparatos tan imprescindibles como muchas de las personas que viven a nuestro alrededor. ¿Pronto les invitaremos también a nuestras bodas para mezclarse con nuestros familiares? Corren tiempos en los que entre los invitados a tu boda no sería difícil encontrar un robot.

Lo que no es tan descabellado es que en el lugar del fotógrafo de tu boda, veas un robot tomando las fotografías que soñabas. Ya existen los drones, pero también podemos ver sorprendentes cámaras remotas y totalmente autónomas.

Quizás alguien pueda pensar que obtener los recuerdos de tu boda a través de una máquina, puede dar un resultado tan preciso como el que solemos esperar de cualquier tecnología. Pero la fotografía está lejos de ser una ciencia exacta, aunque ciertas combinaciones expertas de configuración puedan perfeccionar una toma. Sin duda, un buen fotógrafo no ganará lo que le pagues en tu boda si no es meticuloso con sus conocimientos, pero tampoco si además de su ojo realista, no utiliza su ojo subjetivo.

Tecnología VS fotógrafo profesional

Hay algo de lo que no podrán ocuparse nunca las máquinas; y es de comprender el amor.
Un fotógrafo profesional puede mimetizarse con el ambiente de tu boda, se sentirá parte de ella, querrá conocer vuestra historia. Y, además, sabrá captar vuestros sentimientos en cada una de las fotografias. Puede ser un lector de miradas y sonrisas, pero un robot no está programado para descifrar sentimientos.

Existen muchos perfiles de profesionales reales de la fotografía y un buen abanico de precios que se adaptan a ti. Escoge el tuyo para guardarte la mejor perspectiva del recuerdo de los momentos que has vivido en primera persona. Escoge a la persona que sepa plasmar en imágenes tu boda, tu preboda o la parte que desees de ese evento tan romántico que sueñas con retener para siempre.